A pesar de que el gobierno de Donald Trump ha excluido temporalmente al cobre y otros minerales de su nueva ronda de aranceles debido a la escasez de estos recursos en Estados Unidos, la industria minera de América Latina debe aprovechar esta oportunidad para reinventarse. Los expertos sugieren que, al reducir costos, diversificar clientes y aumentar la competitividad, las empresas mineras pueden potenciar sus operaciones en un contexto internacional cada vez más complejo.
La decisión de excluir al cobre y a otros minerales críticos de la tarifa arancelaria de 10% aplicada a la mayoría de los países latinoamericanos podría interpretarse como un intento de apaciguar a una región clave en la producción de recursos básicos. América Latina sigue siendo una de las principales proveedoras de minerales para Estados Unidos, y la estabilidad en esta relación comercial es fundamental para ambos actores.
Según un informe de la Asociación Minera de Estados Unidos (ANM), en 2024 el país dependió al 100% de las importaciones de 12 minerales y de más del 50% de otros 28, lo que pone en evidencia la importancia del comercio minero para la economía estadounidense. Dada la imposibilidad de alcanzar la autosuficiencia minera en el corto o mediano plazo, la volatilidad del comercio internacional podría convertirse en una oportunidad para fortalecer las cadenas de suministro y avanzar en la resiliencia del sector.
En este escenario, muchos se preguntan si es el momento adecuado para fortalecer los lazos con Asia. El reciente aumento de nuevos bloques comerciales a nivel global, con reuniones entre los ministros de Comercio de China, Japón y Corea del Sur a finales de marzo, indica que se están tomando decisiones estratégicas frente al nuevo orden comercial mundial. Estas tres economías asiáticas son grandes importadoras de cobre chileno y China ha sido un inversor clave en proyectos mineros en países como Chile y Argentina.
Las proyecciones de Wood Mackenzie apuntan a un crecimiento del 75% en la demanda mundial de cobre para 2050, alcanzando las 56 millones de toneladas. Este aumento en la demanda subraya la importancia de mantener una relación sólida con China, ya que el país es esencial para la fundición, refinación y semimanufactura del cobre. En este contexto, Juan Carlos Guajardo, director de Plusmining, enfatiza que las empresas mineras deben centrarse en ser productivas y competitivas para resistir mejor en tiempos de crisis.